Canción de Protesta

Abril 6, 2008 on 1:03 pm | In General | No Comments

Qué se ha dicho del cantante de protesta
que la rebeldía que había se reformó
que vistió saco y corbata,
que trae su licenciatura
como nobiliario título, que ya se le pasó.
Que ha encontrado un sitio en donde renegaba,
convirtiéndose al final en lo que tanto protestó.

Que se piensa de la canción de protesta
que era inútil y al final se comprobó
que hoy no cuenta nada nuevo
que no está de moda y que ha quedado
allá con el pasado y con los sueños
que echó a andar.
Que es la suciedad de los años 60
que se acabaron los hippies
que esto, que otro y tanto más.

Que se canta y que revive viejas glorias
que se guarda con su estuche en un rincón
canto de contradicciones que empezaba en los demás
como todo lo que marcha para atrás.

Que la protesta es un engaña muchachos
que es para perder el tiempo y fantasear
que si es uno socialista y que otra vez
viene a joder con esos pobres
que no quieren trabajar.
Y que se ha hecho vieja esta calamidad.

Hace tiempo que se escuchan estas voces
de ese modo se han ganado su razón
con tantos malos ejemplos se diría que sus
informes son lo mismo y quien se acuerda
que llevaban dirección.

Que canciones y cantores se quejaban
de este mundo en que habitamos
por hacerlo algo mejor.

Cuando al imbécil le mostraron la luna,
sólo pudo ver el dedo del que se la señaló.
Yo no soy quién para subrayar que es cierto,
pero quien dijo esto lo hizo con la mejor intención.

Yo no sé cuántos se han valido en los fines
para aprovechar los medios y llevarse su porción.
Pero ocurre que cerramos los caminos
cuando a aquel que nos los muestra
va cambiado de opinión.

La verdad está en la nación que tenemos
para que hace tanta falta otra señal.
Si el malestar es de todos,
la protesta es la evidencia de lo sucio
que no se puede tapar.
Y si no, ¿cómo se aprende a caminar?

Que onda entonces con la canción de protesta
la he buscado y me encontré esta conclusión:
mientras diga lo que vea,
mientras tenga una opinión que levanto y que sostengo,
¿cómo aprendo a decir no?
Es natural en este sitio y estos tiempos,
que la protesta acompañe mi canción.

Fernando Delgadillo

Ciudad Denuncia

Marzo 31, 2008 on 8:15 pm | In General | No Comments

Con buenos acueductos, ¿para que embotellar el agua?

Febrero 15, 2008 on 1:23 pm | In General | 1 Comment

Por Juan Luís Ángel Cardeño

El precio por acceder al agua en el mundo ha aumentando de forma considerable en los últimos años, y en algunos casos el fenómeno se ha llevado de forma dramática, como por ejemplo en el aumento del precio en más del 50% en países como Sudáfrica, Canadá y algunos países de Latinoamérica, paradójicamente casi todos con abundantes fuentes naturales.

El precio que tenemos que pagar por el agua que consumimos (para el uso que sea) se encuentra determinado por tres factores: el costo del transporte desde la fuente hasta el usuario representado en el costo de la inversión en infraestructura y mantenimiento de las redes de acueducto, la demanda total por agua que implica la disposición adecuada calculada sobre consumos crecientes, y los subsidios que unos pagamos para aliviar el consumo de otros. A esto debe sumársele el tratamiento de las aguas residuales que igual, genera costos en infraestructura, disposición de desechos, etc.

Para una ciudad como Medellín, las fuentes de abastecimiento primario son dos básicamente: el sistema que al oriente surte el embalse de La Fe, un complejo sistema donde confluyen aguas de 5 o 6 quebradas y agua bombeada desde el Rio Piedras (que obligo la construcción de una planta de tratamiento primario a las afueras del municipio de El Retiro); este sistema es el responsable del 70% del agua que consume la ciudad y que se potabiliza en la Planta de Ayura.

aguajenbotella.jpg

Por el occidente encontramos el Embalse de Rio Chico que alimenta la Planta de potabilización Manantiales y permite, previo aprovechamiento para generación eléctrica, el trasvase de agua hacia el Rio Medellín en las inmediaciones del Municipio de Girardota.

La red de acueducto incorpora algo así como 3.000 km de tubería subterránea, un sistema de almacenamiento en tanques (aprox. 60) y el sistema de bombeo eléctrico, necesario en una topografía como la nuestra. Con todo esto, el precio final para el consumidor medio de un metro cubico de agua (equivale a UNA tonelada), puesta en la casa, no llega a US$ 0.60. Es decir, “pese” a todos los costos incurridos el agua POTABLE es BARATA).

Este contexto nos lleva inmediatamente a la cuestión principal: el manejo privado del recurso agua encarnado actualmente en el negocio del embotellamiento .

Los consumidores de todo el mundo gastan colectivamente cada año más de 100 mil millones de dólares en agua en botella en la creencia –a menudo equivocada– de que es mucho mejor. El consumo mundial de agua envasada creció a 155 mil millones de litros en 2004, 57 por ciento más que en 1999.

En muchos lugares Europa y EEUU, el agua en botella puede costar hasta 10.000 veces más que el servicio residencial. En EEUU un galón (3.75 lts) de agua envasada puede llegar a costar hasta más de 10 dólares (o sea, 2,64 dólares por litro), más del doble que la gasolina. Con los niveles de consumo en el mundo cualquier cifra empalidece en comparación a los 100 mil millones estimados como el gasto anual en agua envasada.

El agua potable nos llega a través de una infraestructura que gasta energía de manera económica, mientras que el agua envasada se transporta a distancias a menudo largas a través del territorio nacional, o usando barcos, trenes, aviones y camiones cuando se importa/exporta. (No conocemos de exportaciones colombianas de agua de mesa, pero si sabemos de importaciones desde Francia e Italia). Esto implica utilizar cantidades masivas de combustibles fósiles transportando agua con sus respectivos envases que serán desechados posteriormente.

Por ejemplo, en 2004 sólo una compañía de Helsinki envió 1,4 millones de unidades de agua finlandesa embotellada a 4.345 kilómetros con destino Arabia Saudita. Y aunque el 94 por ciento del agua en botella vendida en EEUU se produce internamente, muchos estadounidenses consumen agua importada de hasta 9.000 kilómetros, como Islas Fiji, y otros lugares lejanos, para satisfacer la demanda de agua elegante y exótica.

El embotellado de agua utiliza más combustibles fósiles. La mayoría de las botellas de agua se fabrican con terephthalato de polietileno, un material comúnmente llamado plástico, derivado del petróleo crudo. La fabricación de botellas para resolver la demanda de los norteamericanos requiere anualmente más de 1,5 millones de barriles de petróleo, una cantidad equivalente a aprovisionar de combustible a unos 100.000 automóviles de durante un año.

En el mundo se estima que se utilizan cada año unas 2,7 millones de toneladas de plástico para embotellar agua. De las botellas recolectadas para reciclar en 2004, EEUU exportó aproximadamente el 40 por ciento a destinos tan lejanos como China, requiriendo con todo más combustible fósil para su transporte.

Si los norteamericanos tienen el mayor consumo de agua en botella per cápita, el crecimiento colectivo más rápido del consumo radica en las poblaciones gigantes de México, la India y China. En su totalidad, el consumo de agua en botella en la India aumentó al triple a partir de 1999 hasta 2004, mientras que China lo ha más que doblado.

Cada día el agua embotellada está representando un conflicto ambiental, que se plantea sobre el siguiente dilema: algunos sectores privados usufructúan de un bien colectivo cuya administración (sin fin de lucro) debe hacerse desde el ámbito público, ya sea institucional (estatal) o de tipo popular o ciudadano. Planteado el dilema, observemos que pasa con el embotellamiento de un elemento vital como el agua.

Entre lo público y lo privado: El agua embotellada

El mercado de agua embotellada es cada vez más próspero y es la industria de bebidas de mayor crecimiento a nivel mundial. El agua embotellada en algunos casos puede ser útil, como por ejemplo en algunos lugares donde el agua escasea o porque el servicio de acueducto no cumple de forma eficiente en el abastecimiento del preciado líquido, pero no siempre.

Investigadores como Catherine Ferrier (http://fb-es.org/feb_mar2006/story_13_18.asp) en un estudio llamado “Agua embotellada: entender un fenómeno social”, han llegado a la conclusión de que el agua embotellada se vende por un precio hasta mil (1.000) veces mayor que el del agua del acueducto sin que su calidad sea necesariamente mejor. La práctica de embotellar agua puede parecer insignificante pero puede traer consecuencias que afectan el ambiente y la sociedad en general.

En Colombia, el ex ministro de ambiente Manuel Rodríguez Becerra, en el diario El Tiempo, afirmaba de forma certera que “si hay un buen servicio de acueducto, no es necesaria el agua embotellada”. Siendo pragmáticos deberíamos abogar por el agua del grifo, si el servicio de acueducto es apropiado y eficiente.

El agua de la llave, por ejemplo, se distribuye usualmente por tuberías subterráneas, mientras que la fabricación y distribución del agua embotellada implican la utilización de mayor energía y combustible. Por ende se generan grandes impactos negativos al ambiente por uso y combustión de combustibles fósiles para la elaboración de botellas plásticas o en el transporte del líquido embotellado a otros sitios, eso sin contar el gran problema de residuos sólidos que generan las botellas si no son tratadas o recicladas debidamente. O, ¿será que el negocio no es el agua sino el embotellamiento?

Prácticamente en cuestión de 30 años, el agua embotellada alrededor del mundo ha pasado de ser una práctica casi insignificante, a que se hable como la segunda o tercera mercancía que más dinero mueve en el mundo (Middleton, Chris. http://www.finewaters.com/Newsletter/September_2005/The_origin_of_Water.asp).

Pero esto no parece ser lo único. Mientras cientos de millones de personas de los países del Tercer Mundo se mueren de sed y su precaria condición los avoca a realizar prácticas insostenibles de su entorno y del elemento agua, la opulencia norteamericana y europea se empalaga y regodea con el consumo de aguas de mesa (que este es el concepto mercadotécnico) que han circundado el mundo desde sus natales orígenes europeos en prácticos y variados modelos de botellas.

Estos “productos” que se ofrecen en exclusivos hoteles y clubes, hacen parte del “estilo de vida” de algunos famosos de la farándula internacional. Lo más absurdo de todo es que países latinoamericanos, como Colombia, están entrando en ese mercado en donde el agua precisamente atiende a los lifestyles que promueven los medios de comunicación y que hace parte de una compleja estructura simbólica. ¿De cuando acá tomar agua embotellada es sinónimo de salud y belleza?

Nuestra situación

La revista empresarial La Nota (http://www.lanota.com.co/noticias), reveló que Colombia es el cuarto mayor mercado de agua embotellada en la región y que el negocio de envase y venta del vital elemento ha tenido un crecimiento superior a otros sectores en los últimos años.

Es cierto que en Colombia se envasa el agua desde comienzos del siglo pasado, y se usa tanto para el procesamiento de bebidas alcohólicas como no alcohólicas, sin embargo el mercado del agua, por fuera del de gaseosa o cerveza, cada vez es mayor y ahora es frecuente observar distintos “tipos” de agua en tiendas, supermercados y grandes superficies o hipermercados. Lo inquietante y que en el fondo preocupa, es que muchas ciudades y poblaciones tengan que comprar AGUA EMBOTELLADA porque no cuentan con acueductos de calidad. Piense el lector en un simple cálculo: en las condiciones actuales el precio por centímetro cubico del agua embotellada es mucho mayor que el de la gasolina corriente.

Un estudio, publicado por la ONG CENSAT (http://censat.org/) estimaba que en Colombia existen aproximadamente 300 empresas dedicadas al negocio del agua envasada. Pero el estudio de CENSAT es aún más inquietante pues afirma que “paradójicamente, aunque el agua embotellada es consumida por todos los estratos sociales y en todas las ciudades del país, los estratos medio y bajo concentran la mayor cantidad de consumidores”, lo que podría estar confirmando que en Colombia los sectores más vulnerables de la sociedad están padeciendo la falta de acceso al agua y para suplir unas necesidades básicas, tienen que acudir a la compra del preciado líquido, con una sutil diferencia: para los estratos mas altos el consumo es parte de su “estilo de vida”.

Por lo descrito anteriormente el camino elemental consiste en una campana muy simple: “Llena tu botella”.

Al trabajo en Colombia le falta justicia

Noviembre 21, 2007 on 12:19 pm | In General | No Comments

Por Fabio Estrada 

Indiscutiblemente existen personas honestas en Colombia que trabajan con perseverancia e inteligencia, aun en condiciones muy adversas, pero curiosamente son una minoría ínfima. Sí existen personas que piensan que los que son organizados y planifican su vida son tontos. Mientras tanto la mayorias del país están alienados viendo futbol, novelas, realyties, tomando aguardientico o buscando fufas, sin esforzarse por nada. Y leyendo lo menos posible o en el mejor de los casos leyendo “La Chiva”.

trabajojusto.jpg

Existen pobres que quieren que todo les caiga del cielo, sí. Sin luchar, quieren que todo les sea subsidiado. Existen organizaciones que luchan por los derechos de la gente, sí. Existen personas que son buenas y terminan abusados por los pedigüeños que quieren sacarle hasta el último peso, sí.

Pero hay que decirlo sin rodeos: existen poderosos que son profundamente miserables, que quieren pagarle al mayordomo, al jardinero, a la del servicio; casi con moneditas de viente pesos (de esas brillantícas que le devuelven a uno en El Éxito). Cabe recordar que un informe internacional decía que uno de los peores países para ser pobre es Colombia, por lo inhumanos de los ricos del país y la gran brecha que hay entre ricos y pobres.

Pero la realidad colombiana es más que esa tragicómica fábula, pues si bien los pobres nos llenamos irresponsablemente de hijos, bebemos, jugamos al azar y tenemos todos los vicios habidos y por haber; lo anterior en términos generales, no todos los pobres somos así. También existen ricos que no pagan más que el salarío mínimo legal, que aunque es legal es injusto, así ellos ganen millones por decenas.

Mientras los patronos se quejan permanentemente de la situación económica, no perdonan espléndidas vacaciones con buen viaje familiar y llegan nuevamente a seguir pagando el mínimo a todos sus trabajadores. Eso tiene un nombre: Injusticia social y mientras ésta prevalezca, siempre habrán forajídos (al margen de la ley) dispuestos a romper ese esquema, sea robando o subvirtiendo el poder. También existen personas honestas y pobres, que por más que luchen no logran salir de ese circulo vicioso de la miseria, justamente por lo que mencioné arriba: La injusticia social, que impide que las personas reciban lo que merecen en virtud de sus esfuerzos.

Robo de celulares: una moda que incomoda

Octubre 25, 2007 on 9:05 pm | In General | No Comments

En Medellín, pasamos del miedo al terror de salir a la calle con algún objeto de valor. Sobre todo si se viaja a pie o en transporte urbano (Taxi, Bus, Metro, Metro Cable, Colectivo, Chivero y próximo Metro Plus). Además de robar en casas, robar motos, autos, dinero y cualquier objeto de valor considerable, los incontrolables amigos de lo ajeno y profesionales de la maldad se ensañaron con los teléfonos celulares.

¿Para qué le puede servir a un sujeto robarse un teléfono Nokia 1108  rayado, desajustado y lleno de mugre? Lo que es seguro es si un aparato con estas características se lo roban también se roban, y con mayor razón, los teléfonos último modelo.

El daño que hace un robo de éstos es grave porque se pierden números telefónicos porque los aparatos sirven de agenda, de reproductor, de diario, de buzón de correo y hasta de álbum. Todos los datos se almacenan en el chip que se convirtió en la memoria auxiliar de todos los que acceden a este servicio móvil.

Los ladrones operan sacando los teléfonos de los bolsos de las personas mientras caminan por el centro, en un bus y de frente intimidando a las personas con armas o con amenazas de sacar un arma. Además aprovechan para llevarse dinero y objetos de valor. Lo curioso es que nunca hay un policía cerca.

Sin embargo no muchos corren con la suerte de las ratas gordas que comen y comen sin caer en la trampa. Muchos terminan golpeados por las víctimas que no se dejan intimidar o por los mismos transeúntes que al oír el escándalo actúan. Otros terminan en el baúl de un taxi y nunca se vuelve a saber de ellos. Los que tienen suerte, en algunos casos, es porque los roban sin que la víctima se entere.

Aunque una tarde, entre las calles El Palo y La Playa, un hombre se adelantó a la víctima e hizo que caminara despacio mientras otro abría el bolso de la mujer. Lo que desconocían los ladrones era que esta joven universitaria tenía conocimiento de artes marciales y en una maniobra ubicó al ladrón directo de frente a ella y le golpeo de manera que el sujeto voló por el aire y calló al suelo con el tabique fracturado. El otro ladrón lo único que hizo fue auxiliar a su compañero.

Después de que roban, los que logran hacerlo, intentan venderlo. Lo ofrecen a la gente en el centro de la ciudad. Se acercan a los transeúntes diciendo en voz baja: “barato, lo vendo barato, lo saqué de una vitrina, cuánto me da”. La gente sigue de largo porque los vendedores dejan notar que también son ladrones. La policía no se entera, su labor está más enfocada en coquetear con las colegialas y las mujeres que pasan y hacer una que otra requisa para capturar un cortaúñas o una navaja llavero.

Otra forma de robar es persiguiendo a alguien que tienen un modelo específico de teléfono celular que ya tienen encargado para vender.

En Medellín y en el mundo entero los ladrones incomodan.

En Medellín la justicia es de mano propia

Octubre 13, 2007 on 8:22 pm | In General | No Comments

El policía del CAI de la Minorista lo único que dijo fue. “no se preocupe, lo que se viene son atracos porque ya viene diciembre y ahora sí que van a atracar. Ponga el denuncio en la estación de La Candelaria”. Mientras se comía una empanada ingresó al CAI y se sentó en la silla.

 

policia.jpg

Lo único que se puede esperar como peatón es no ser atracado. Tratar de camuflar el teléfono celular, cargar un billetito de $10.000 para entregarle al ladrón y quede contento y rogarle al que usted considere porque este ladronzuelo no le robe su vida como le ocurre a muchos que hoy no están vivos por una bicicleta, por una suma de dinero, por un teléfono móvil, por un carro o por una moto.

No roban para comer porque con esa plata no se come. Si tuvieran hambre se les daría comida sin necesidad de ser intimidado con un arma. En Medellín la justicia hay que tomarla con las manos porque los que deberían impartirla no alcanzan o nunca aparecen. Lo mismo debe ocurrir en todas las ciudades de Colombia y en el mundo entero con diferentes modalidades de operar, de intimidar, de robar y matar.

 Lo que no sabe ninguno de éstos pelaos que andan por las calles arrebatando lo propio es que su intimidación no es más que pedirle a su víctima que acabe de forma violenta con su vida. “Nada dura para siempre mi niño y a mí no me vas a quitar lo mío, oíste, pum, pum, pam, pam, scrastch., hum, hum. Amén.

Ya no sé que voy a hacer conmigo

Septiembre 26, 2007 on 12:48 pm | In Ví­deos | 1 Comment

El ví­deo de la canción Ya no sé que hacer conmigo pertenece al cuarteto de Nos.

Ya no sé que voy a hacer conmigo, me orino por las noches mientras duermo, hago los mismos recorridos, saludo a la misma gente incluyendo mi imagen cuando cruzo por el espejo. No sé que hacer con mis responsabilidades y mis ganas de ser irresponsable. Consumí­ drogas, conocí­ a Dios y tomamos Coca - Cola,  jugué con las mujeres y lloré cuando jugaron conmigo. Tengo barba, más barriga, los dientes curtidos y menos pelos. Tengo más años que ayer, me muero a segundos por hora y no sé que voy a hacer conmigo. A trabajar me voy a dedicar o a esperar que me muera o me decida matar.

El buen uso de las pirámides

Septiembre 20, 2007 on 11:34 am | In General | 2 Comments

faraon.jpg

Lo más importante de las pirámides de la Avenida Oriental o Avenida Jorge Eliécer Gaitán, es que son las más cómodas que las de Egipto. Algún uso habí­a que darle a esta obra de arte magna e inútil. Bien por nuestro habitante (Faraón) que sabe darle el buen uso a la más educada. El fin justifica los medios ¿o no? (Se desconoce el autor de la fotografí­a. Cumplió el recorrido por el blog de Carlos Munera (carlosmunera.blogspot.com y de ahí llegó a nuestro correo para parar en este lugar)

Predicador infantil

Septiembre 8, 2007 on 5:59 pm | In General | 1 Comment

Todos los fanáticos y freneticos como este pequeño serán un éxito en el programa de televisión Sábados Felices. No cabe la duda de lo divertido que es, sin embargo, vivir con este niño debe ser el mismisimo infierno. ¿Tal vez se cree el mesias?

El abuso de los adultos pasó de ponerlos a vender dulces y pedir dinero a la manipulación religiosa. A este niño le faltan muchos programas de tv por ver y muchos dulces por comer, definitivamente…

Ver este ví­deo confirma que la religión es muy divertida en todas sus versiones. De cualquier forma yo sigo pensando que soy producto del placer, de un orgasmo y que mis padres disfrutaron al fabricarme. Vean el ví­deo y decidan a quién creerle. Además, si ya tiene el vídeo de este niño grande, predicando, mándelo por favor.

Informes callejeros

Septiembre 5, 2007 on 8:28 pm | In Fotografí­a | No Comments

publicidadsexo2.jpg

Se necesitan niñas, todo el tiempo. Lo que no especí­fican es para qué. “La calle es una selva de cemento y de fieras salvajes, cómo no”. Sólo tienes que ofrecer y decidir, esa es la opción.

Entradas siguientes »

Powered by WordPress with Pool theme design by Borja Fernandez.
Entries and comments feeds. Valid XHTML and CSS. ^Top^