Esspreso

Imágenes de la reconciliación

Por Yiya Gómez
Comunicadora Social
yiyagomez@une.net.co

Hoy la ciudad vive cierta calma que ha generado los procesos de paz con los grupos armados, sin embargo la reconciliación sólo se logra si las dos partes están comprometidas en sanar las heridas. Hoy la ciudadanía convive con los desmovilizados que están en los barrios nuevamente pero no han olvidado ni perdonado lo que les ha pasado a ellos o a sus familias, así que aunque las armas no estén de por medio, la memoria y la convicción de que puede volver a pasar los hace salir de sus casas, no hablar o abstenerse de hacer cosas para que no vuelva a sufrir lo que ya les ha tocado vivir.

IMAGEN 1
Los rezos de una mamá.

“Jesús, mi Señor y Redentor. Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno”…

Estoy aquí rezándole al Divino Niño para que Pedro vuelva rápido esta noche, está en esa edad que todos los papás siempre decimos que es difícil, miro por la ventana y el silencio y la oscuridad inundan la calle,  pero no lo veo ni a él ni a ninguno de sus amigos.

Yo sé que le gusta la marihuana, aunque él crea que yo no me he dado cuenta, lo huelo todas las noches, sus ojos están rojos cada vez que llega, y este apartamento es muy chiquito como para no sentir hasta el último respiro que cualquiera de nosotros, yo y mis cinco hijos, puedan expeler.

No duermo pensando que esta vez no le pasó nada, pero que si uno de “los muchachos”, (como les decimos a los desmovilizados acá) lo llega a pillar, no lo volveré a ver. Vivo pegada del Divino Niño, él no me entiende que finalmente puedo aceptar que le guste fumarla, pero no estoy tranquila porque su vida corre peligro.  Ayer no más Doña Carmela tuvo que irse muerta del susto porque a su hija Adriana la pillaron tirando vicio y la cascaron horrible.  Yo ya pasé por estas, en el otro barrio donde vivía antes, a mi hijo mayor Antonio lo mataron los que cuidaban la calle de los ladrones porque lo confundieron con uno de ellos, me voy para donde mi hermana mañana porque no quiero que se muera otro de mis hijos.

IMAGEN 2
La decisión de una esposa.

Llevábamos varios años ahorrando para comprarnos esa moto, dejamos de sacar a los niños, irnos de vacaciones a donde las tías y de mejorar algunas partes de la casas, por eso el día que Germán por fin pudo comprarla,  hicimos fiesta porque con eso íbamos a vivir mejor, así le iba a rendir mucho más el tiempo y ganar más dinero porque él se dedica a hacer vueltas a varias empresas.

La moto se volvió un tesoro para nosotros, porque claro ahí estaba nuestro futuro, así que Germán decidió parquearla afuera del apartamento, pero un día llegó una nota de don Félix uno de los desmovilizados que viven en el edificio en la que nos decía  que no se podía cuadrar la moto fuera del apartamento porque le estorbaba para entrar. Conociendo a Germán lo convencí para que se quedara callado porque seguro iba a pelear, pero para estar más tranquila, dejé mi casa y me fui para donde mi mamá, para no vivir pensando que lo podían matar como lo que le pasó a mi cuñado hace años cuando se les enfrentó.

IMAGEN 3
El silencio del desmovilizado.

“Ahora miro por la ventana las calles que antes eran mías, el control sólo lo ejerzo con mis ojos y aunque no hago nada más que hablar, la gente me corre como si yo tuviera lepra, cargar con mi pasado no es fácil, no puedo hablar, la gente me tiene miedo porque antes caminaba con un arma”

Yo prefiero no hablar, dice Carlos de forma calmada, desde que volví al barrio la gente me tiene miedo, yo llevaba años cuidando el barrio y muchas veces tuve que cascar aquí delante de todos a los ladrones, los viciosos o cualquiera que quisiera meterse con uno de los vecinos, todos me respetaban por eso, o por lo menos eso era lo que creía.

Ahora que ya no lo hago y que sólo quiero vivir con mi familia tranquilo, no puedo decir nada porque los vecinos asumen que es una orden y que si no lo hacen seguro yo voy a hacerles daño. No es fácil empezar una vida de cero, puede que ya tenga trabajo y que no le deba nada a nadie, pero sólo por haber hecho parte del grupo armado mis vecinos no me miran ni me aceptan.

 

Escribe tus comentarios y sugerencias Click aquí

Enlace a nuestras adiciones
Desahogate!
Nuestra galeria de imágenes
Postea en nuestro Blog!
Paginas amigas y sitios de interés
 
 
http://www.cafedenuncia.org - Todos los derechos registrados - Diseño web: ..solución audiovisual
Medellin - Colombia 2007